The Yellow Kid
Mickey Dugan, más conocido como El Chico Amarillo, fue el personaje principal de la serie Hogan's Alley, una tira de prensa estadounidense publicada entre 1895-98. Tal fue su éxito que dio lugar al término prensa amarilla al aparecer simultanéamente en el New York World de Joseph Pulitzer y el Morning Journal de William Randolph Hearst. La serie también es recordada en la historia del cómic por ser la primera en usar globos o bocadillospara contener el diálogo de los personajes, aunque el chico usualmente se comunicaba a través de frases que aparecían impresas en su camisa.Tweet
UN POCO ACERCA DE NOSOTRAS...
ANA SOFIA
Mi nombre es Ana Sofía García, y actualmente estudio la carrera de Ciencias de la Comunicación. Dentro de mi carrera existen diversas oportunidades laborales para aprovechar, pero en la que personalmente me gustaría enfocarme es en la labor radial, tanto en producción como en locución. Sin embargo, tengo muchas ilusiones de intentar también en TV o relaciones públicas.
Personalmente, me considero una persona muy dedicada y me gusta organizar y desarrollar proyectos, además de aplicar el liderazgo cuando es necesario y, sobre todo, de una forma positiva.
Además de la comunicación, soy artista pues canto, bailo y actúo en el Coro Victoria, entidad guatemalteca con 27 años de trayectoria; y es que para mí la música es un lenguaje único y lleno de magia que logra comunicar aún más que las mismas palabras, además de convertirse en la puerta hacia posibilidades de desarrollo, ante todo para los niños.
BEA
Mi nombre es Beatriz Bejarano, y yo también soy estudiante de la carrera de Comunicación en la Universidad Rafael Landívar. Esta carrera atrajo mi atención por su relación con todo lo relacionado a la redacción, y es que uno de mis mayores anhelos es poder trabajar para algún medio escrito, formando parte de la sección cultural o bien de la mesa de edición, y ¿por qué no?, trabajar como reportera y vivir las noticias. En cuanto a mi persona, considero ser alguien que busca los resultados de un trabajo bien hecho, participativa y con ideas críticas ante discusiones varias. Además, gusto de ser una persona social y absorber del conocimiento de otros, para llevarlo a la práctica.
Otra de mis pasiones, es el estudio de los idiomas. Actualmente, podría decir que domino el inglés, y poseo conocimientos básicos de francés. A raíz de esto, además de mi trabajo como reclutadora y encargada de comunicación interna en la empresa para la que laboro, ejerzo la profesión de traducción, carrera que estudié hace algunos años atrás. Considero que la comunicación es también un sinfín de caminos hacia el futuro, y es tarea de cada profesional, adaptarse a las formas vanguardias, las cuales mantendrán alerta al mundo de lo que estará por venir para toda la humanidad
¿Qué nos motiva a estudiar Ciencias de la Comunicación?
Más allá de la idea de algún día poder formar parte de un gran noticiero televisivo, ser una de las mejores locutoras del país o bien, ser miembro de uno de los mejores medios escritos, consideramos que el contacto con las personas y la posibilidad de llevar a otro nivel la habilidad de ser profesionales en la comunicación, es una de mayores motivaciones para continuar con esta travesía universitaria.
Existen diversas formas en las que, como personas y ciudadanos, podemos aportar al bien común; no obstante, ser parte de esa obligación profesional para transmitir los hechos sin alterar su contenido bajo ningún tipo de favoritismos, es el reto a vivir. Como comunicadoras, estamos invitadas a dar ejemplo de un buen oficio y dar siempre la milla extra en cualquier circunstancia.
¿Por qué la importancia de los conocimientos éticos para nuestro desempeño profesional?
Cada persona, como ser individual, tiene todo el derecho de actuar según lo que crea más conveniente para sí mismo. No obstante, cuando se trata de compartir una profesión que conlleva el resguardar el prestigio de un mismo “título profesional”, es necesario establecer ciertas normas o principios a respetar.
Es en este espacio, donde la ética toma su lugar. Ese conjunto de normas, principios y razones que conforman una línea directriz conductual, rigen la labor de un comunicador. Por lo tanto, es a partir de experiencias compartidas, en muchas ocasiones entre colegas, las que fundamentan el seguimiento de estas conductas, cuyo fin debe ser en el caso de este tipo de profesionales, transmitir información veraz en todo momento.
La calidad moral de nuestro trabajo, se verá afectada por el sentido ético que queramos impregnar en él. Si bien, nada es impuesto y tenemos la libertad de actuar, como profesionales y desde el momento en que se dio inicio a nuestra preparación, ya se habrá adquirido un compromiso, el de llevar siempre a cabo un trabajo bien hecho
Los 5 dilemas más importantes que enfrenta un comunicador:
- El compromiso con la verdad, a costa de las consecuencias que se deban afrontar
- La lucha constante contra los medios amarillistas y la tergiversación de la información
- El monopolio de los medios de comunicación y su favoritismo hacia los grupos de poder
- La falta de acceso a la información, cuyas limitaciones no permiten la transmisión de la información veraz.
- Una falta evidente hacia la libertad de expresión de los comunicadores, oprimida ante una sociedad constantemente amenazada por la violencia y la corrupción.
Para dar respuesta a esta pregunta, cabe mencionar cuáles son estos principios éticos. Pues bien, el primero es el de la Beneficencia, el cual consiste en realizar un buen trabajo desde cada profesión a favor de quienes se vean beneficiados con el mismo; es decir, la sociedad en general. Luego, el principio de Autonomía enfocado en la idea de que nada puede ser impuesto, y que cada hombre debe ser responsable de sus propios actos, sin olvidar su dignidad y derechos.
En cuarto punto, el principio de Justicia defiende básicamente, la idea de dar a cada quien lo que le corresponde. Y, finalmente, el principio de No Maleficencia, se basa en la idea de no lesionar la integridad de terceros, a costa de un beneficio individual.
Ante todo esto, y dando respuesta a la pregunta original, en definitiva consideramos que tanto los principios éticos, como la regla de Oro, son elementos básicos y elementales que no sólo un comunicador, sino cualquier otro profesional debe conocer para luego aplicarlos de la forma más adecuada en cada uno de sus roles. Si bien, no se trata de ningún conjunto de reglas que sean consideradas como una obligación, sí son una guía que facilita la tarea profesional, y nos invita ver más allá desde la perspectiva individual, pues al final de todo somos parte de una sociedad y, por lo tanto, nos debemos a ella.
En conclusión, cualquier profesión puede adaptarse y, por lo tanto, aplicar en el ejercicio de su profesión estos cuatro elementos que pueden resumirse fácilmente en la Regla de Oro: “No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti”.

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